¿Qué hacer ante las malas contestaciones de mi hijo?

¿Qué hacer ante las malas contestaciones de mi hijo?

¿Qué hacer ante las malas contestaciones de mi hijo? Muchos padres acuden a mi consulta como psicólogo infantil en Sevilla debido a que les gustaría que sus hijos no les dijeran ciertas palabras o le hablaran de una cierta forma en algunas situaciones o momentos.

En el siguiente blog reflexionaremos sobre este tipo de comportamientos y haremos algunas hipótesis de por qué se pueden estar dando. Como siempre indico, no hay una puta universal para todo tipo de comportamientos, sino que hay que analizar cada caso de forma individual y ver qué está ocurriendo.

1. Entender la conducta de nuestros hijos ¿Qué hacer ante las malas contestaciones de mi hijo?

Cuando observamos las conductas de nuestros hijos, es necesario tener en cuenta la diferencia entre qué hace y para qué lo hace.

De esta forma podemos encontrar:

Dos conductas diferentes pero con el mismo objetivo. Por ejemplo, un niño puede llorar o morder porque quiere conseguir un juguete.

 Dos conductas iguales que tienen diferente función. Por ejemplo, un niño puede escupir para llamar nuestra atención o para escapar de una actividad que no le gusta.

Esto es muy relevante, ya que para cambiar la conducta de nuestros hijos tenemos que entender que quiere conseguir cuando emite esa conducta por que de esta forma es cuando podremos cambiar este comportamiento.

2. Tenemos que analizar que consigue nuestro hijo cuando nos habla de la forma que no nos gusta ¿Qué hacer ante las malas contestaciones de mi hijo?

Esto es algo que parece sencillo pero no lo es. En gran parte este es el trabajo de los psicólogos en consulta, entender por qué las personas se comportan como lo hacen.

Como padres, intentamos hacer todo lo que sabemos y está en nuestra mano para cambiar la conducta de nuestros hijos. Ahora bien, si no entendemos por qué nuestro hijo nos habla de esa forma, estaremos haciendo cosas al azar para cambiar su comportamiento que pueden funcionar por azar pero que muchas veces pueden no funcionar.

Por ejemplo, en muchas ocasiones cuando nuestros hijos nos hablan de una forma que no nos gusta podemos decirles no me hables así.

Si no entendemos por qué en ese momento nuestro hijo nos habla de esa forma, quizás por decirle no me hables así, eso no va a bastar para que su comportamiento cambie.

3. ¿Y para qué pueden nuestros hijos hablarnos de una forma que no nos gusta?

Las respuestas pueden ser muy diferentes.

 Reforzamiento positivo social.

Cuando un alumno presenta una conducta disruptiva es muy frecuente que como consecuencia los demás presten atención de alguna forma.

Todas estas reacciones, por muy leves que sean, pueden reforzar positivamente la conducta negativa, si este tipo de estimulación es deseada por la persona y, por lo tanto, mantenerla a lo largo del tiempo.

La causa de hacer esto puede ser que la persona no sabe realizar otro tipo de comportamientos más óptimos  para recibir este mismo tipo de atención o porque las personas del entorno no prestan atención ante conductas deseables.

Nuestra terapia infantil en Sevilla puede ayudarte a manejar este tipo de comportamientos.

Esto puede pasar en casa cuando algo de nuestros hijos nos hable mal. Que cuando nos hablen de otra forma que nos guste más no le prestemos tanta atención o que no cuenten con habilidades para poder recibir esa atención por nuestra parte de otras formas.

Reforzamiento tangible

Es frecuente que las conductas no deseadas se den por querer conseguir estímulos que son reforzantes para la persona, más allá de atención social.

Podemos observarlo cuando un niño grita o me habla mal  en un supermercado porque quiere que su padre le compre sus galletas favoritas o cuando un niño grita a su padre porque no quiere ducharse. Si para el padre, que el niño llore o la niña grite es algo desagradable y consigue reducirla ofreciéndoles lo que los niños desean, la conducta de los niños es reforzada de forma positiva (consiguen lo que ellos desean) y por lo tanto es más probable que en el futuro, cuando quieran conseguir algo, emitan estas mismas conductas.

Para un análisis más completo de las conductas de tu hijo, en nuestro centro de psicología infantil en Sevilla podemos ayudarte.

Reforzamiento social negativo

Algunos de las malas contestaciones de nuestros hijos que observamos pueden mantenerse para poder aplazar o evitar algún estímulo no deseado. Por ejemplo, nuesto hijo nos habla mal porque no quiere poner la mesa y al final tras esa disputa acaba no poniendo la mesa, o la pone a medias.

Estos serían algunos ejemplos pero habría muchos más que se necesitarían analizar.

4. Una vez entendido por qué nuestros hijos nos hablan mal vamos manos a la obra

Si por ejemplo analizamos de que nuestros hijos nos hablan mal como forma de atraer nuestra atención, aquí lo más útil no va a ser responderles o incluso hablarles para castigarle sino no prestar nada de atención a este tipo de comportamientos, seguido de prestar más atención a los comportamientos que se den cuando nos hablen bien. Esto hará que ese tipo de comportamientos empiecen a disminuir.

Por ejemplo, si nuestro hijo nos habla mal porque si mientras discutimos escapa de poner la mesa, la idea sería que aunque hable mal no entremos en ese tipo de respuestas pero que no postergue poner la mesa. Así, ese tipo de respuestas ya no les serán útiles y empezarán a disminuir.

Conclusión ¿Qué hacer ante las malas contestaciones de mi hijo?

Si queremos modificar las malas contestaciones de nuestros hijos tenemos que entender por qué actúan como lo hacen, si no difícilmente esa conducta va a poder cambiarse a largo plazo.

Si necesitas ayuda para manejar la conducta de tus hijos, como psicóloga especializada en niños en Sevilla puedo ayudarte.

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