Criar a nuestros hijos de forma eficaz

Criar a nuestros hijos de forma eficaz
Soy psicóloga infantil y vengo en este post a hablar de crianza.
En el título he puesto criar a nuestros hijos de forma eficaz, mejor que criar a nuestros hijos adecuadamente.
¿Por qué?
Porque mi papel como psicóloga no es dictaminar cómo tenéis que criar a vuestros hijos, sino ayudaros a acercaros ser los padres y madres que queréis ser.
Cada padre o madre tendrá una idea sobre cómo quiere criar a sus hijos y si eso les acerca a sus valores y como ellos quieren ser pues es el camino que deberán escoger.
El problema surge cuando yo quiero criar y alcanzar unos objetivos en la educación de mis hijos, eso no ocurre y ahí surge la frustración o el malestar.
Cada hijo necesita una crianza diferente. Criar a nuestros hijos de forma eficaz
En ocasiones escuchamos a los padres decir que no entienden por qué uno de sus hijos se comporta de una forma y otro de otra si lo han educado de igual forma.
Bueno lo primero es entender que aunque lo intentemos, seguramente no habremos hecho exactamente lo mismo con uno y otro hijo, porque cada hijo nos habrán ido presentando escenarios diferentes, aunque sean parecidos.
Por otro lado, no somos como padres el único contexto que educa a nuestros hijos.
Ahora bien, lo eficaz no es educar por igual a un hijo que al otro, sino que nuestras conductas se vayan adaptando a las conductas de nuestros hijos.
Si uno de nuestros hijos presenta una conducta diferente o en una situación diferente al otro hermano, no va a requerir por nuestra parte la misma educación o respuesta.
Tenemos que ir adaptándonos a la conducta de nuestros hijos, siempre teniendo en cuenta cuáles son nuestros objetivos como padres con esa conducta.
Padres que viven juntos con estilos o ideas de educación diferentes. Criar a nuestros hijos de forma eficaz
Es importante de forma previa a tener un hijo analizar en la pareja cómo queremos que sea la educación de nuestros hijos, que sería para nosotros ser buen o mal padre, a que tipo de padres nos queremos acercar, si es viable hacerlo solo o vamos a necesitar recursos, etc.
Si estas conversaciones no se han hablado de forma previa en la pareja no es tarde para hablarlo estando en ella y teniendo hijos.
Es necesario dialogar sobre que conductas nos molestan a ambos de nuestro hijo (concretarlas), indicar ambos qué querríamos conseguir con esas conductas (cuál sería el objetivo concreto).
Pongo un ejemplo, queremos que nuestro hijo nos hable bien.
Eso no es una conducta concreta.
Una conducta concreta seria, cuando le pedimos a nuestro hijo que se vaya a la ducha, queremos que tras decírselo una vez coja su ropa y acude a la bañera diciendo vale.
Es importante esto, tener claro ambos padres que conductas concretas de nuestro hijo son las que nos molestan y de qué forma querríamos cambiarlas.
Esto es relevante ya que puede ocurrir que para lo que la madre es importante para el padre no y viceversa, y aquí habrá que establecer acuerdos en la pareja.
Tenemos que ir los dos a una.
No va a ser posible cambiar la conducta de nuestro hijo solo por la parte de uno de los dos miembros si luego el otro miembro de la pareja actúa de forma diferente ante esa conducta.
Pongo un ejemplo explícito si tenemos mascota.
La madre quiere que el perro se suba en el sofá, el padre no.
Cuando la madre está le deja subir al sofá, cuando el padre está le baja.
El padre se enfada porque siente que el perro no le obedece.
Pero claro, si la conducta está siendo premiada de forma intermitente, esto en psicología demuestra que la conducta se va a mantener aún más en el tiempo, es decir, el perro va a insistir más en subirse al sofá.
Esto ocurre también con las personas.
Por eso de primeras tener claro que queremos ambos cambiar y tras ello tendremos también que acordar como pareja como vamos a actuar ante esa conducta.
Es necesario que ambos seamos consistentes.
Este es un problema que suelo encontrar con cierta frecuencia en mis conductas con padres en terapia infantil.
Un miembro de la pareja es más permisivo y otro puede ser más rígido.
Esta inconsistencia a la hora de comportarnos en la conducta de nuestro hijo va a dificultar que consigamos cambios en una dirección que sea satisfactoria para los dos.
Padres que viven separados
En estos casos es necesario tener una comunicación precisa con el otro miembro de la pareja siempre que sea posible e indicar que conductas de nuestros hijos nos gustan para potenciarlas en ambas casas, pero también que concuctas nos preocupan de nuestro hijo.
Muchas veces los problemas de conducta ocurren solo en una de las casas y entonces se piensa que el problema o el trabajo hay que hacerlo en esa casa.
Y no siempre es así.
Si por ejemplo en una casa cada vez que se me antoja comer algo me lo dan, es posible que si en la otra casa no, eso me genere frustración y pueda montar una rabieta.
Pero aquí el trabajo sería con ambos contextos (No digo que siempre sea así, siempre hay que analizar cada caso en concreto)
Contextos ajenos a la familia
Aquí entra el contexto de tíos, abuelos, etc.
No vamos a poder controlar todos los ambientes en los que se mueven nuestros hijos, ahora bien, si nuestros hijos pasan mucho tiempo en algún ambiente familiar, es importante que en ese ambiente familiar también estén informados de cómo actuar ante ciertas conductas de nuestros hijos.
Es importante poner límites y que sean respetados para conseguir los objetivos que queremos con la conducta de nuestros hijos.
Quiero comentar que he hablado de las familias predominantes, pero también cabe incluir las familias monoparentales, de dos madres o dos padres y sería aplicar las mismas condiciones a las habladas.
¿Cuándo pedir ayuda psicológica?
Puede que os sea difícil concretar los problemas de conducta de vuestro hijo, o que no os pongáis de acuerdo como padres o que tengáis dudas sobre qué puede ser mejor para vuestro hijo.
Como psicólogo infantil en Sevilla puedo ayudaros a entender por qué vuestro hijo actúa como lo hace y cambiarlo.
También dispongo de terapia online.
