Tener pensamientos de hacer daño a alguien

Tener pensamientos de hacer daño a alguien

Tener pensamientos de hacer daño a alguien

A mi consulta como psicóloga sanitaria, vienen personas con miedo y mucha inquietud por estar presentando pensamientos de hacer daño a alguien.

En muchas ocasiones estos pensamientos de hacer daño a alguien nos asustan aún mas porque nos ocurren hacia personas que queremos o tenemos aprecio.

En el siguiente post vengo a hablar en profundidad de estos pensamientos de hacer daño a alguien.

¿Por qué aparecen este tipo de pensamientos de hacer daño a alguien?

Puede haber tantas explicaciones diferentes para cada persona en singular.

No hay una explicación plausible para todos.

Ahora bien en momentos de estrés, de aburrimiento, de haber visto o escuchado una noticia relacionada con ello pueden aparecer este tipo de pensamientos.

Muchas veces creemos que los pensamientos provienen de la nada pero en muchas ocasiones se nos viene  algo de repente a la cabeza porque lo asociamos con otros pensamientos que tenemos o algo que hemos presenciado o oído, aunque no seamos ni consciente de ello (la mayoría de veces no lo somos ya que estamos constantemente pensando  y asociando pensamientos).

Ahora bien, lo más relevante no es por qué aparece ese pensamiento, ya que para poder tener esa explicación, tendríamos que tener un registro del primer momento en el que apareció y analizar todo lo que ocurría a su alrededor.

Es más, aunque tuviésemos ese registro, lo que haríamos serían hipótesis, ya que es difícil fuera del laboratorio analizar todas las variables que rodean a la persona en ese momento.

Lo que si es importante saber que pensamos miles de cosas en el día, y que los pensamientos vienen y van.

Lo que sí es más relevante de saber y si nos podemos aproximar a ello es entender por qué siguen ocurriendo en tu día a día.

Ya que si podemos ir haciendo registros y analizando que ocurre, hacer hipótesis y comprobarlas, ya que el presente si se puede comprobar, las hipótesis del pasado no.

Pongo un ejemplo.

Imagina que tengo miedo a atragantarme. Recuerdo perfectamente que ese miedo viene porque una vez vi a un familiar mío atragantarse en una comida de navidad.

Vale, podemos entender o aproximarnos a entender por qué se originó ese miedo pero realmente el pasado ya no lo vamos a poder cambiar.

El miedo ya está adquirido y lo interesante es saber por qué ese miedo no ha desaparecido, ya que eso si lo podemos cambiar.

¿Por qué se pueden mantener estos pensamientos de hacer daño a alguien?

Las explicaciones pueden ser diversas y hay que analizar cada caso de forma individual.

Ahora bien, en muchas ocasiones lo que suele ocurrir es que nos espantamos al tener este pensamiento, por lo que no es un pensamiento como otro cualquiera.

Ese pensamiento cada vez que aparece nos genera ansiedad o malestar, por lo que por asociación solo pensar en ese pensamiento nos genera ansiedad.

Lo que ocurre es que las personas intentamos escapar del sufrimiento a toda costa.

Por lo que en muchas ocasiones cuando las perdonas experimentan este pensamiento tienden a quitárselo de la cabeza y escapar de el.

Si un pensamiento está asociado a generarme ansiedad, escapar de él momentáneamente mantendrá o incrementará el malestar que me genera.

Esto es como el que tiene miedo a los gatos. Si cuando el gato se te acerca intentas escapar de él, la ansiedad ante el gato permanecerá.

Es necesario aproximarte a el para que poco a poco la ansiedad vaya cayendo más rápida cuando te expongas a él (es así como funciona la ansiedad).

Por otro lado, hay personas que cuando aparece este tipo de pensamientos y en función del contenido del mismo, intentan actuar conforme a él.

Me explico.

Si mi pensamiento es que puedo clavarle un cuchillo a mi pareja, intento evitar coger cuchillos por si acaso.

Al final no coger cuchillos en ese momento me genera alivio, por eso se sigue repitiendo la conducta.

Ahora bien, a la larga, no exponerte a coger cuchillos, mantienen o incrementa tu miedo hacia el poder hacer daño a alguien.

¿Y si existe la posibilidad de hacerlo?

Las personas tenemos autocontrol.

En tu día a día ¿Cuántas cosas harías que no haces porque sabes que tiene una consecuencia para ti que no te renta?

Por ejemplo, si tu jefe te trata mal, cuantas veces te gustaría decirle algo y dejarlo cortado, pero no lo haces porque sabes que tu trabajo puede estar en juego.

Es decir, que incluso hay conductas que querríamos hacer a corto plazo pero ponemos las consecuencias sobre la mesa a largo plazo y nos autocontrolamos.

Pues imagina si encima no quieres hacer esa conducta.

Las probabilidades de emisión de la misma son ínfimas.

En consulta he escuchado frases como es que lo siento como un impulso, como si mi cuerpo o mi mano se pudiera deslizar sola.

Eso no va a ocurrir, por el mero hecho de experimentar un pensamiento.

Tu cuerpo no se va a deslizar solo y tu sigues teniendo capacidad de seguir determinando las consecuencias de tu conducta ( si es que lo quisieras hacer).

En la mayoría de ocasiones el sufrimiento viene porque ese pensamiento no queremos llevarlo a cabo.

Otra cosa a tener en cuenta es las variables sociales.

Me refiero con esto que hay personas que atemorizadas por estos pensamientos lo comentan a su entorno.

Personas que no tengan conocimiento de cómo funciona la conducta humana (incluyo los pensamientos) es posible que también se atemoricen, lo que contribuye a mantener o aumentar tu malestar hacia ese pensamiento.

Aún así, como siempre digo hay que analizar cada caso de forma individual y entender qué está ocurriendo para poder ayudarte a alcanzar los objetivos que tu propongas en sesión.

Como psicólogo de TOC Sevilla podemos hacer una evaluación y un análisis exhaustivo de tu caso.

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