Mi hijo tiene miedo a ingerir alimentos por atragantamiento

Mi hijo tiene miedo a ingerir alimentos por atragantamiento. Es una situación que preocupa profundamente a muchas familias en mi consulta como psicólogo Sevilla.
Un niño que, de repente, comienza a rechazar ciertos alimentos o incluso evita comer cualquier tipo de alimento incluso a veces líquidos por miedo a atragantarse.
Esto suele ser un problema de urgencia en consulta psicológica ya que la nutrición es necesaria para la supervivencia.
En el siguiente post hablaremos de ello a nivel general y propondremos unas posibles pautas, pero como siempre indico, es necesario acudir a un profesional de la salud psicológica para comprender con exactitud qué es lo qué está ocurriendo.
¿Por qué aparece este miedo en Mi hijo a ingerir alimentos por atragantamiento?
El temor a atragantarse puede surgir después de una experiencia desagradable propia, como un episodio de atragantamiento, un vómito intenso o haber visto a otra persona pasar por una situación similar (aprendizaje por observación).
Los miedos se adquieren, salvo ciertos miedos filogenéticos que provienen de la especie humana que son los mínimos.
Muchas veces ese miedo puede provenir de un pensamiento que aparezca en algún momento, de algún comentario de alguna persona, etc.
Siempre va a haber un desencadenante que haya originado ese miedo, aunque muchas veces va a ser difícil de identificar.
Es más, no es necesario identificar el desencadenante para poder modificar este miedo y que vaya desapareciendo.
¿Por qué el miedo sigue en mi hijo a ingerir alimentos por atragantamiento?
Para vencer un miedo lo que tenemos que hacer es enfrentarnos al mismo.
En términos psicológicos, tragar esa una respuesta neutra, pero en estos casos por diferentes experiencias o pensamientos la conducta de tragar se ha asociado con ansiedad o miedo, es decir, tragar pasa de ser una respuesta neutra a una respuesta condicionada de ansiedad.
Tenemos que conseguir que de nuevo en nuestro hijo sea una respuesta neutra ¿Cómo hacemos eso?
Con lo que en psicología conocemos como técnicas de exposición.
¿Por qué funciona la exposición?
Numerosos estudios muestran como cuando te enfrentas a la respuesta condicionada de ansiedad (lo que te da miedo) poco a poco la ansiedad va a ir cayendo de forma más rápida, esto es lo que en psicología conocemos como habituación. Este proceso ocurre si o si en todas las personas y animales.
No hay otra forma de perder ese miedo o ansiedad a tragar que a través de una exposición.
Como psicólogo en Sevilla suelo ver estos casos con mucha frecuencia en consulta.
Ahora bien, muchos padres me dicen ¿Y por qué ya lo estoy exponiendo el niño traga y el miedo no desaparece sino que cada vez es mayor?
Aquí es importante entender cómo hay que realizar la exposición para que sea eficaz.
Por ejemplo, si mientras empezamos a introducir alimentos en la mesa tanto el niño como los padres hacen conductas tales como:
Rechazar alimentos sólidos o con determinadas texturas.
- Masticar durante mucho tiempo antes de tragar.
- Beber grandes cantidades de agua para ayudar a pasar la comida.
- Comer muy despacio
- Hacer preguntas para que le aseguren de que no se va a atragantar
- Estar la familia muy pendiente y observando cada vez que el niño come
Estas conductas en ocasiones tienden a realizarse porque a corto plazo, en el momento, dan seguridad, generan cierto alivio. Lo que ocurre es que a la larga alimentan o mantienen el miedo.
Para que la exposición sea efectiva puede realizarse de forma progresiva:
Podemos ir añadiendo pequeñas cantidades de alimentos, alimentos que le cuesten menos y poco a poco ir aumentando la dificultad y cantidad, etc.
En esta exposición es importante que en la mesa se intente actuar con toda la naturalidad posible y que el niño no intente masticar mas el alimento, beber agua por miedo, etc.
Todas esas conductas de alivio a corto plazo que se hagan deben ir siendo retiradas para perder el miedo.
Qué pueden hacer los padres si el niño de primeras se niega a abrir la boca?
La primera recomendación es evitar las presiones. Frases como «no pasa nada», «traga ya» o «si no comes no crecerás» suelen aumentar la ansiedad, aunque se digan con la mejor intención. Además es poco probable que ayuden a que el niño cambie su conducta y empiece a comer.
En cambio, resulta más útil:
- Mantener un ambiente tranquilo durante las comidas.
- Permitir que el niño avance poco a poco, respetando su ritmo.
- Evitar convertir cada comida en una negociación o un conflicto.
- Reforzar cada pequeño logro sin centrarse únicamente en la cantidad que ha comido.
- Que el rato de las comidas sea un rato super agradable en el que el niño se distraiga muchísimo para que no atienda a sus sensaciones y su miedo.
- Es importante aunque pueda resultar difícil que los padres no estén alertas o asustados cada vez que sus hijos van a tragar ya que están manteniendo o alimentando el miedo.
Es probable que cuando el niño tenga mucha hambre por supervivencia quiera comer. Aún así sino se pueden negociar con el ciertos aspectos.
Que empiece a ingerir algo cuando tenga mucha hambre y que tras ello le ofreceremos algo que le guste mucho hacer.
Con ello conseguimos que haga esa primera exposición y que asocie el comer con algo inmediatamente agradable.
Esto es muy importante, que todos los pasos que vaya dando vaya seguido de algo agradable para el (para el, es decir, a lo mejor que tu le digas muy bien puede no ser tan agradable para el como que juegues luego con el a la videoconsola).
¿Cuándo conviene buscar ayuda profesional por el miedo que mi hijo tiene a atragantarse comiendo?
Si el miedo persiste durante varias semanas, el niño pierde peso, limita cada vez más los alimentos que acepta o la ansiedad interfiere significativamente en su vida diaria, es recomendable realizar una valoración profesional.
Nuestro centro de psicología en Sevilla está especializado en este tipo de problemáticas.
Además, este es un posible plan de actuación pero lo idea es hacer una evaluación exhaustiva y entender por qué tu hijo está actuando de esa forma.
