La presión de nuestra cultura hacia tener pareja

La presión de nuestra cultura hacia tener pareja. Muchas personas en terapia indican sentir ansiedad o malestar por no tener pareja.
A su vez, a veces el contexto si sentimos esa presión nos señalan que tenemos que aprender a vivir sin pareja y estar satisfecho con ello.
Soy Isabel Marchal, realizo terapia de parejas en Sevilla y vengo a hablar de la presión que existe en nuestra sociedad hacia tener pareja y cómo muchas personas lo viven en consulta psicológica.
Tener pareja se asocia a privilegios en nuestra sociedad
La presión de nuestra cultura hacia tener pareja. Desde pequeños, en películas o canciones de cantantes, vemos como el amor romántico ocupa uno de los lugares prioritarios.
La mayoría de canciones de amor van destinadas al amor romántico y en las películas se puede ver que las escenas de amor romántico suelen ocupar un mayor tiempo o protagonismo que las escenas de amor entre amigos.
Es más, hay expresiones de afecto como decir te amo, que parecen reservadas a las relaciones de amor romántico.
Como si el amor que sentimos hacia nuestra pareja tiene siempre que ser de una intensidad o cualidad diferente a la de la amistad.
Debido a la construcción social de nuestra sociedad, tener pareja se asocia a privilegios: economía compartida, a las bodas si llevas acompañante normalmente el que suele acudir es tu pareja, elogios sociales (muchas conversaciones giran en torno a la pareja o cómo te va con ella), si quieres vivir acompañado conforme pasa el tiempo la gente lo suele hacer con su pareja, entre un largo etcétera.
Por otro lado no tener pareja complejiza tu independencia a nivel económico (hablando por ejemplo del acceso a un alquiler o vivienda), puedes sentir más soledad debido a cómo funciona la mayor parte de la sociedad y la priorización de la pareja por encima de otras cosas, comentarios sociales de presión o de inquietud sobre por qué no tienes pareja.
La controversia sobre los privilegios vs la presión hacia la individualidad. La presión de nuestra cultura hacia tener pareja
La presión de nuestra cultura hacia tener pareja. Por un lado hablamos de que la sociedad premia a nivel verbal el tener pareja, si quedas en un grupo de personas pueden preguntar más sobre ello que de forma íntima sobre cómo es la relación con tus amigos, por lo tanto recibes mayor atención social en ciertas conversaciones o grupos, o si no tienes pareja como decíamos te pueden indicar el por qué no la tienes o que te van a presentar a alguien para que ligues (dando por hecho que hay que tener pareja).
Por otro lado, si buscas pareja de forma persistente luego te pueden reprochar que no eres independiente y que no sabes estar sin tener pareja (mucha de las personas que dicen eso pueden ser personas con pareja que parten seguramente de ese privilegio social).
Es esperable que te sientas raro o con malestar si no tienes pareja, sobre todo si frecuentas determinados grupos.
Ahora bien, nos hemos llegado a preguntar ¿Para qué queremos tener pareja?
Como psicóloga de parejas en Sevilla en los casos necesarios suelo reflexionar estos aspectos con las personas.
¿Para qué quiero tener pareja?
Esta pregunta puede parecer para muchos incluso extraña, pero cuando la planteo en consulta hay personas que no se han llegado a plantear ¿Para qué quieren realmente tener pareja?
Muchas personas te pueden indicar que quieren acceder a esos beneficios sociales (aunque no te los diga de esa forma), es decir, te pueden decir que quieren llegar a casa y tener a alguien que les espere, poder hacer planes con esa persona, poder ver pelis con mantas en invierno abrazados, etc.
Ahora bien, la siguiente pregunta sería ¿Estás dispuesta a aceptar el coste de tener pareja por acceder a esos beneficios?
Con esto me refiero a que tener pareja no solo implica acceder a esas posibles partes agradables.
Y debido a ello luego observo que ocurren diversos conflictos en las relaciones de pareja.
Si quieres convivir con una persona, si, vas a acceder a llegar a casa y que haya alguien esperándote, ahora bien, no vas a poder hacer en casa todo lo que te gustaría hacer si vivieras solo.
Y esto puede parecer muy obvio, pero luego en la práctica yo no lo veo tanto.
Por ejemplo, cuando dos parejas discuten en casa porque la mujer quiere que la casa se limpie de la forma que ella considera, porque si no se hacen las cosas bien o porque sino la casa no está limpia del todo.
Tampoco veo esto tanto cuando para tu pareja es importante que cuando llegues a casa le preguntes como le ha ido el día, tu llegas muy cansada y entonces le dices que estas cansada y coges el móvil porque es lo que realmente te apetece hacer.
Cuando pensamos en tener pareja, pensamos muchas veces en los aspectos que nos enseñan en las redes sociales y las películas, pero no pensamos a veces tanto en la adaptación, esfuerzos que supone hacer frente al otro (que ojo esto también sería necesario hacerlo en una relación de amistad), lo que ocurre que si convivimos con nuestra pareja, la convivencia implica aún mas acuerdos y negociaciones.
Hay personas que quizás no estén dispuestas a pagar este peaje por tener pareja.
También hay muchas formas de tener pareja que se pueden negociar y no dar por hecho que hay que hacer porque es lo normativo.
Hay parejas que pueden decidir no convivir juntas, el único hándicap aquí sería la viabilidad a nivel económico.
Hay personas que deciden no tener pareja y sienten una gran satisfacción en la vida, hay otras personas que sin tener pareja no llegan a estar del todo satisfechos ( y no tienen por qué tener un problema individual por ello).
Aún así creo que es interesante plantearnos estas cuestiones para ser más conscientes de nuestras decisiones y decidir en base a nuestros valores y preferencias, lo que generará una mayor satisfacción vital.
Nuestra terapia de pareja en Sevilla puede ayudarte a reflexionar y a ser más consciente de tus valores y de tus preferencias a la hora de elegir pareja.
