Mi hijo tiene miedo a dormir solo

Mi hijo tiene miedo a dormir solo. Es una situación muy frecuente: llega la noche, apagamos la luz y nuestro hijo nos dice que no quiere dormir solo. Pide que nos quedemos con él, se levanta varias veces de la cama o incluso acaba durmiendo con nosotros. Ante esto, muchas familias se preguntan si es una fase normal o si hay un problema que requiere atención.
Me llamo Isabel y soy psicóloga infantil en Sevilla. En este post hablaremos sobre el miedo de nuestros peques a dormir solos.
¿Por qué queremos que nuestro hijo duerma solo?
Esta es una pregunta que suelo lanzar en terapia. Qué motivos o razones tienen los padres para que quieran que sus hijos duerman solos.
Pregunto esto ya que me he encontrado casos en consulta de padres que durante su infancia durmieron con sus padres y realmente para ellos esto no supone un problema.
Por lo tanto, el primer paso es plantearnos por qué queremos nosotros como padres que esta conducta cambie, porque a lo mejor hay padres que no quieren que esta conducta cambie.
¿Por qué mi hijo tiene miedo a dormir solo? Mi hijo tiene miedo a dormir solo
Durante la infancia, la imaginación está en pleno desarrollo. Es habitual que aparezcan miedos relacionados con la oscuridad, los ruidos, los monstruos o la posibilidad de quedarse solos. Estos temores suelen ser más frecuentes entre los 3 y los 8 años.
Además, el miedo puede intensificarse tras cambios importantes, como el nacimiento de un hermano, un cambio de colegio, una mudanza, una separación familiar o incluso después de haber visto una película o escuchado una historia que les haya impresionado.
Estos son posibles hipótesis aunque cada pequeño puede tener un motivo diferente al tener miedo al dormir solo.
Podemos intentar preguntárselo o averiguarlo.
Es verdad que dependiendo de la edad y otros factores (por ejemplo, que ni el mismo sepa explicarlo)es posible que no obtengamos la explicación de por qué le da miedo dormir solo.
Aún así, a través de la información de los padres en consulta y lo que los profesionales vayamos obteniendo de información a través de formularios, registros, etc., podemos hacer hipótesis de por qué se mantiene ese miedo.
¿Qué pueden hacer los padres? Mi hijo tiene miedo a dormir solo
Lo primero que hay que hacer en consulta es entender por qué el niño mantiene ese miedo y a raíz de ahí actuar. Es difícil establecer una pauta universal ya que dependerá del caso.
Por ejemplo, he visto casos en consulta de niños que quieren pasar tiempo con sus padres y el único momento del día en el que coinciden es de noche, por lo que eso fomenta que quieran dormir con sus padres, que ese miedo les ayude a recibir la atención o afecto que necesitan de ellos.
En estos casos lo ideal sería aumentar la atención de los padres en otros momentos del día y en esos momentos si nos pide atención que el niño aprenda que las recibirá en otro momento.
Pero claro este es un ejemplo de entre cientos y hay que analizar cada caso en concreto y ver que ocurre.
Si hablamos de un caso de miedo a la oscuridad, mosntruos etc., algunas pautas podrían ser:
1. Validar sus emociones Mi hijo tiene miedo a dormir solo
Evita frases como «No pasa nada» o «Eso son tonterías». Aunque nuestra intención sea tranquilizarles, pueden sentir que no comprendemos lo que les ocurre.
Es preferible decir algo como:
«Entiendo que tengas miedo. Estoy aquí para ayudarte y juntos encontraremos la forma de que te sientas seguro.»
2. Mantener una rutina relajante antes de dormir
Las rutinas aportan seguridad. Un baño, ponerse el pijama, leer un cuento y hablar unos minutos sobre cómo ha ido el día ayudan a que el cuerpo y la mente se preparen para descansar.
Procura que esta rutina sea similar cada noche.
3. Favorecer un ambiente seguro
Una pequeña luz tenue, un peluche favorito o una manta especial pueden convertirse en elementos que transmitan tranquilidad.
No se trata de eliminar el miedo de inmediato, sino de ofrecer recursos que ayuden al niño a sentirse más seguro.
4. Exposición progresiva al miedo
Esta y otras técnicas suelen ser trabajadas en nuestro centro de terapia infantil en Sevilla.
Es importante entender que solo hay una única forma de vencer al miedo o al estímulo que tememos, que es exponiéndonos.
Muchos padres indican en consulta que no quieren que su hijo lo pase mal y por ello prefieren dormir con ellos.
Aquí entra la decisión de cada padre.
Es inviable superar el miedo sin al menos a corto plazo pasarlo algo mal, dentro de que podemos ir favoreciendo esa exposición con el menor.
Esto es así porque tiene que darse un proceso en psicología que llamamos habituación.
La repetición al estímulo que tememos con una frecuencia y condiciones adecuadas hará que la ansiedad y el miedo vaya desapareciendo, pero es necesario que ocurra esa habituación.
Podemos ir poniendo una escala de exposición e ir determinando como poco a poco vamos a ir exponiéndonos al miedo.
Por ejemplo, primero podemos dormir con nuestro hijo en su cuarto acompañado toda la noche, luego podemos dormir con el el 90 % del tiempo, luego el 70% y así ir disminuyendo el tiempo que vamos pasando durmiendo con el.
Es importante la consistencia.
Es decir, si un día nuestro hijo viene llorando a nuestro cuarto para dormir con el y ese nivel lo hemos superado, dejarle entrar a nuestra cama supone alimentar el miedo.
Podemos darle pautas a nuestro hijo para cuando aparezca el miedo que se intente relajar o distraer.
Por ejemplo, podemos pedirle que imagine una escena relajante que a él le guste, o unos dibujitos que le gusten para que permanezca en su cama se relaje y así inducir al sueño.
Lo que es importante que si nuestro hijo nos busca y ya hemos pautado con el que ese nivel está superado, es importante ahí no entrar en darle explicaciones, en intentar calmarlo diciendo que no pasa nada, etc., ya que al final es otra forma de alimentar su miedo.
Si ocurre que nuestro hijo nos busca en medio de la noche y ese nivel ya está superado, tendremos que continuar con nuestro sueño no prestar atención a ello y que nuestro hijo vuelva a su cuarto.
5. Elogiar sus pequeños logros
Cada avance merece ser reconocido.
Dormir unos minutos solo, quedarse tranquilo después del cuento o pasar una noche sin levantarse son pasos importantes que conviene valorar con palabras de reconocimiento o con algo que a nuestro hijo le pueda motivar.
Esto también puede servir si de primeras su hijo no es capaz de quedarse en la cama. Podéis hacer como una especie de economía de fichas o premios pactados que se entregarán de forma inmediata justo cuando nuestro hijo se levante.
Un mensaje para las familias sobre Mi hijo tiene miedo a dormir solo
Cada niño tiene su propio ritmo. Superar el miedo a dormir solo no consiste en obligarle a enfrentarse a él de golpe, sino en acompañarle con seguridad, comprensión y confianza.
Con apoyo, paciencia y estrategias adecuadas, la mayoría de los niños desarrollan la confianza necesaria para dormir de forma autónoma.
Si observas que este miedo persiste o está afectando al bienestar de tu hijo, consultar con un psicólogo infantil en Sevilla puede ser el primer paso para ayudarle a recuperar la tranquilidad y el descanso.
