Ansiedad por separación

Ansiedad por separación. Somos seres humanos y por ello estamos diseñados para vivir de forma colectiva, no aislada. Aún así, separarnos de las personas que queremos forma parte de la vida.
Muchos padres acuden a mi consulta como psicólogo infantil en Sevilla, ya que tienen dificultades para hacer planes sin sus hijos o irse a trabajar sin ellos.
Separarnos de las personas que queremos, incluso en adultos, puede generar malestar (tristeza, apatía, enfado, frustración, etc.).
La cuestión es cuando ese malestar conlleva con padres e hijos situaciones que les cuesta manejar.
En el siguiente post vengo a hablar sobre ello.
¿Cuándo la ansiedad por separación puede convertirse en un problema?
Como indico en otros post y en mi consulta, la situación de separarnos de nuestros hijos se convertirá en un problema cuando para los padres sobre todo esta situación empiece a limitarles o afectarles en su vida.
Es decir, no hay unos criterios que tengan que ser universales e iguales para todos, al final será cada persona quien determine cuando esa situación con sus hijos empieza a convertirse en un problema.
Si nos basamos en lo que indican los manuales diagnósticos de problemas psicológicos, como el DSM, que es un manual que recoge los problemas psicológicos vigentes, si tu buscas el trastorno de ansiedad por separación indica lo siguiente:
El trastorno de ansiedad por separación se caracteriza por un miedo o ansiedad excesivos ante la separación de aquellas personas con las que existe un vínculo importante.
No se trata simplemente de echar de menos a alguien o de sentir preocupación cuando se marcha. La intensidad de la ansiedad es desproporcionada respecto a la situación y puede afectar al funcionamiento familiar, social, académico o laboral (DMS 5).
Claro, aquí la cuestión es qué se considera un miedo excesivo. ¿Cómo medimos ese miedo?
Para cada persona en base a su historia de vida un miedo o ansiedad excesivo puede ser una cosa, o para otra persona otra.
Lo cual es un criterio subjetivo y que no se puede medir de forma objetiva.
Por otro lado, cuando lees más sobre este diagnóstico en el manual indica que hay que cumplirse 3 criterios de algunos que indican como pueden ser preocupación persistente porque le ocurra algo adverso a una figura de apego, pesadillas relacionadas con que le pueda ocurrir algo a una persona querida, etc.
Para mi forma de entender la psicología (y de muchos psicólogos basado siempre en estudios científicos) lo relevante no es esta etiqueta diagnóstica ni estos criterios, sino cómo afecta esta situación en tu día a día y si para ti esto es un problema.
Estos criterios no tienen en cuenta la individualidad y la historia de vida de cada persona.
Los seres humanos no nacemos con todos esos miedos que estamos mencionando. Muchos de ellos son adquiridos y hay que entender y analizar por qué ese niño llega a tener esos miedos.
Cuando hablamos de preocupación excesiva, imagina que en mi familia ha muerto de forma reciente mi abuelo por cáncer y en estudios genéticos realizados indica que mi madre que es su hija tiene una alta probabilidad de padecerlo.
Si tienes muy buen vínculo con tu madre, es posible que vivas preocupada por ello.
Esto per se no es algo patológico, tiene una explicación dentro de la historia de vida de la persona.
En el caso de los niños igual.
Por lo tanto, la ansiedad por separación será un problema en la medida que para ti sea un problema (aunque para tu amigo o vecino no lo sea).
Esto es algo que como psicólogo infantil en Sevilla suelo explicar en la consulta a los padres.
¿Y qué hago ante la ansiedad por separación de mi hijo?
Como siempre digo hay que evaluar el caso en profundidad, para entender qué está ocurriendo.
No hay una respuesta universal aplicable para todos.
Ahora bien, vengo a hablar de algunos casos que me he solido encontrar en consulta.
Hay veces que la ansiedad que experimentan los niños ante la separación de los padres no es porque tengan ningún trauma o miedo en concreto.
Como decíamos, somos seres humanos, nos gusta estar cerca de las personas que queremos.
El hecho de alejarnos de algo con lo que queremos estar nos va a generar malestar.
Ahora bien, la cuestión es cuando en esos momentos nuestros hijos presentan rabietas, lloran, se tiran al suelo, nos indican que no os vayamos, etc.
Muchos padres indican que quieren irse pero no quieren que sus hijos lo pasen mal.
Por ello, intentan calmarles, explicarles una y otra vez por qué se van para ver si así ´´lo entienden´´ (en sus palabras), volverse a veces de planes para que sus hijos no sufran.
Hacen esto una y otra vez, pero al final sus hijos acaban realizando las mismas conductas una y otra vez o incluso aumentan de frecuencia e intensidad y no consiguen tampoco que dejen de sufrir.
¿Cuál es realmente tu objetivo en consulta con la ansiedad de separación?
Lo importante en consulta es saber cuál es tu objetivo y si eso es viable o hay que reformularlo.
Muchos padres indican que quieren que sus hijos no sufran.
Entiendo que como padres quieran eso, ahora bien ¿Es eso posible siempre?
A trabajar tienes que ir (salvo en casos excepcionales), por lo tanto tienes que separarte de tu hijo.
Tu hijo tiene que ir al colegio, por lo tanto, tienes que separarte de tu hijo.
Si el separarse de ti a tu hijo le causa sufrimiento, y tenemos que seguir separándonos de nuestros hijos en ciertos momentos, ese sufrimiento va a seguir ahí.
Otra cosa es que tu hijo lo pase mal porque os vayáis a algún plan sin él.
Ahí tenéis que decidir como padres que queréis hacer.
Pero como hablamos, si a vuestro hijo le retiran algo con lo que quiere estar va a sufrir.
A los adultos también nos pasa.
Sufrimos si nuestra pareja se va lejos un tiempo o si nuestros amigos se marchan fuera y es inevitable.
Si decidís no acudir a ningún evento sin vuestro hijo porque el no sufra es vuestra decisión y es legítima.
Por lo tanto si que no sufra es inviable ¿Cuál va a ser ahora vuestro objetivo?
Ahora bien, cuando os vais a separar de vuestro hijo porque sea inevitable o porque así lo habéis decidido, como indicamos vuestro hijo puede experimentar malestar.
Ahora bien, volvernos cuando estamos en un plan porque el se encuentre mal, explicarle una y otra vez por qué nos vamos, eso ya vemos que no cambia su malestar.
Y ya no solo eso, esas conductas pueden proporcionarle atención o cierto alivio del malestar de segundos, pero a la larga el malestar será igual o mayor.
Es decir, si tu hijo tiene una rabieta en ese momento porque no quiere que nos vayamos y por ejemplo le decimos que vamos a volvernos antes, el es posible que se calme en el momento, pero la próxima vez cuando nos vayamos esa conducta se tenderá a repetir o puede ir a más.
Si hemos decidido que vamos a ir a un plan y nuestro hijo nos indica que nos volvamos que está muy mal, es nuestra decisión que queremos hacer con ello.
Podemos volver y le aliviaremos el malestar del momento.
Ahora bien, el próximo día que nos vayamos es muy probable que se vuelva menos tolerable a ese malestar y que ocurran de nuevo esas conductas por parte de nuestro hijo para poder aliviar su malestar (con esto no decimos que sean conductas que se realicen de forma intencional o premeditada, pero es así como funciona la conducta humana).
En muchos casos si los padres quieren que sus hijos se vayan acostumbrando a estar más solos se van pautando exposiciones progresivas sin retroalimentar las conductas de rabietas o búsqueda de explicaciones por parte de nuestros hijos como forma de aliviar su malestar.
Pero como siempre indico, aquí es como padres qué queréis conseguir y en función de eso trabajaremos en consulta.
Luego puede haber caso de niños que si tengan otros miedos por detrás de que les pueda ocurrir algo a sus padres, etc. y todo eso habrá que evaluarlo en consulta.
Si tienes dificultades para manejar las situaciones de separación con tu hijo, nuestra terapia infantil en Sevilla puede ayudarte a ello.
