Miedo a las inyecciones

Me llamo Isabel Marchal, soy psicólogo en Sevilla, colegiada con el número AN11331 y vengo a hablar de por qué se origina y mantiene el miedo a las inyecciones y cómo superarlo.
Para algunas personas, la idea de recibir una inyección puede provocar mucho más que un simple rechazo. Pensar en una aguja, acudir a un centro sanitario o incluso ver una imagen relacionada con una inyección puede generar ansiedad intensa, miedo, mareo.
¿Por qué algunas personas tienen miedo a las inyecciones?
El miedo a las inyecciones es un miedo aprendido.
La mayoría de nuestros miedos no son innatos, aunque los tengamos desde que somos muy pequeños.
Para que un miedo fuera innato, tendría que darse en toda la especie humana desde el momento del nacimiento y en todas las culturas.
El miedo a las inyecciones puede adquirirse por diferentes motivos. En algunos casos comienza después de una experiencia desagradable o dolorosa, mientras que en otros puede estar relacionado con haber presenciado una reacción negativa en otra persona, con haber incluso visto una película, haber tenido una pesadilla o algún pensamiento pasajero, etc.
¿Y por qué no desaparece ese miedo a las inyecciones?
Lo más importante no es por qué empezó ese miedo, ya que el pasado no lo podemos cambiar, pero si podemos analizar por qué pasan los meses y el miedo se mantiene.
En la mayoría de casos de miedo o fobia el miedo se mantiene porque la persona hace conductas de escape (le van a sacar sangre y se retira al decir que no puede), evitación (no va a sacarse sangre porque le da miedo) o porque no se está dando la situación propicia para que ese miedo desaparezca.
Para que el miedo desaparezca, o al menos la respuesta de ansiedad disminuya, es necesario exponernos al estímulo que nos da miedo con bastante frecuencia y un tiempo determinado.
Si tengo miedo a los perros por ejemplo al principio tengo que enfrentarme a ellos unas 3 o 4 veces por semana y estar un tiempo considerable (muchas veces más de una hora) hasta que la ansiedad sea de 0 o caiga al menos a la mitad.
Lo que ocurre con las inyecciones es que es una conducta que normalmente no se hace con mucha frecuencia semanal e incluso aunque se hiciera porque estamos sometidos a un procedimiento médico específico, tiene una duración baja, lo que dificulta que se de un nuevo proceso de aprendizaje que llamamos habituación.
Hay que tener en cuenta que en el caso de fobia a las agujas este tipo de fobias tiene una característica diferente al resto y es que se puede dar una respuesta vasovagal, es decir, al principio puede aumentar la ansiedad y la presión sanguínea y posteriormente darse una bajada de la presión sanguínea con un consiguiente mareo o desmayo.
Todo esto tiene que tenerse en cuenta en el tratamiento a este tipo de miedo o fobias.
¿Cuál sería entonces la forma de superar el miedo a las inyecciones?
Mayoritariamente el tratamiento que se realiza es la terapia de exposición.
La idea es la que hablábamos, si nos exponemos al estímulo que nos da miedo con una frecuencia y duración de terminada, poco a poco ese estímulo nos irá provocando menos ansiedad hasta que sea casi nula.
Esto ocurre por un proceso estudiado que se llama habituación.
Ahora bien en este tipo de miedos las exposiciones hay que prepararlas.
Primero es importante analizar si hay experiencias previas de mareo o desmayo en la persona.
En ese caso lo que suele añadirse como técnica es la relajación muscular de Jacobson.
Contraer los músculos reduce el riesgo de desmayo, ya que disminuye la probabilidad de que se relajen los vasos sanguíneos.
Esta técnica la solemos ensayar en nuestro centro de psicología en Sevilla.
Por otro lado la exposición hay que adaptarla a la velocidad que la persona pueda permitirse y dependiendo del nivel del que partamos de miedo o ansiedad.
Hay personas que ya con el hecho de ponerle la goma en el brazo empiezan a tener miedo.
Pues se podría empezar por ahí.
Se haría exposiciones frecuentes de una duración determinada hasta que la ansiedad baje considerablemente.
Por otro lado y en el caso de las inyecciones, aquí necesitaríamos colaboración de un equipo sanitario.
Sacarse sangre como decíamos es un proceso normalmente rápido, a veces tan rápido que no es suficiente para que se de el proceso de habituación y la persona pierda el miedo.
Por lo tanto es importante planear con la persona si es posible pasar a otros procedimientos poco a poco como ir a donar sangre, colocar una vía, etc.
Todo esto se llevará a cabo con técnicas de control de la rumia, aplicando la relajación muscular en los casos necesarios, etc.
¿Cuándo pedir ayuda?
No hay una respuesta universal para todos, aunque si sientes que tu miedo te frena a la hora de cuidar la salud como te gustaría ya que no vas a ciertas citas médicas, si sientes que el malestar que experimentas al tener que tener inyecciones afecta a tu día y a las cosas que para ti son relevantes, como psicólogo Sevilla puedo ayudarte.
