¿Realmente existe la depresión postvacacional?

¿Realmente existe la depresión postvacacional?

¿Realmente existe la depresión postvacacional? La depresión postvacacional no existe como enfermedad. Me refiero a que si es posible y frecuente que tras las vacaciones experimentes tristeza, apatía, dificultad de disfrute, etc., ahora bien la explicación a ello no es que tengas una enfermedad cerebral o que haya ocurrido algo en tu cerebro.

Como psicólogo de depresión en Sevilla vengo a analizar de forma científica qué es realmente lo que ocurre cuando hablamos de depresión postvacacional.

¿Por qué ocurre eso que se llama depresión postvacacional?

Como decía no se trata de una enfermedad cerebral o no hay una explicación médica o biológica a ello, si no psicológica. Ahora bien con esto no estamos negando que la vuelta al trabajo pueda ser difícil y costosa.

Disminución de actividades agradables.

¿Realmente existe la depresión postvacacional? Durante las vacaciones, especialmente cuando son deseadas, tenemos acceso a una gran cantidad de actividades agradables y gratificantes. Podemos viajar, salir con amigos, acudir a conciertos, hacer deporte, visitar lugares nuevos, comer fuera, ir a museos o simplemente dedicar nuestro tiempo a aquello que nos apetece.

El estado de ánimo depende en gran medida de la cantidad y diversidad de estimulación a la que estemos expuesto, por lo tanto en verano es posible que haya una mejoría del ánimo o motivación si llevamos a cabo esta serie de cosas.

Privación estimular ¿Realmente existe la depresión postvacacional?

Además es muy importante hablar de la privación de estímulos. Si durante el verano haces planes que no acostumbras a hacer, esos planes serán muy valorados en detrimento de hacer cosas que te puedan resultar agradables pero que puedas estar acostumbrado a hacer, por lo que el impacto en tu ánimo de estas actividades más singulares será mayor.

En otras palabras, pasamos de un entorno muy estructurado y con un acceso más limitado a actividades placenteras, como suele ser nuestra rutina laboral, a otro en el que disponemos de mucha más libertad para elegir qué hacer y cuándo hacerlo.

Disminución de estímulos desagradables ¿Realmente existe la depresión postvacacional?

Por otro lado, durante las vacaciones de verano hay una disminución o puede haber de estímulos desagradables: personas en el trabajo con la que tengamos que relacionarnos pero no queremos, tener que madrugar, hacer tareas que no nos gustan, etc.

En términos psicológicos, estamos aprendiendo y acostumbrándonos a unas determinadas condiciones. Por eso, cuando llega el momento de regresar al trabajo y recuperamos las restricciones anteriores, es razonable que aparezcan sensaciones como desgana, irritabilidad, apatía o un estado de ánimo más bajo. El cambio entre ambos contextos puede explicar buena parte de estas reacciones sin necesidad de convertirlas en una enfermedad.

¿Qué podemos hacer para llevar mejor la vuelta?

En primer lugar, comprender lo que está ocurriendo. No alarmarse y entender que ese cambio emocional es esperable y que cuando nos sumerjamos en la rutina irá disminuyendo ya que ya no existirá ese contraste de estimulación entre el verano y el trabajo.

También puede ser útil establecer horarios regulares. Si mantenemos unos horarios similares a los de la vuela al trabajo, al menos semanas o días antes, puede ayudar a que ese cambio no sea tan brusco. También de forma progresiva podemos acercarnos a ciertas rutinas que hagamos como salir un poco a correr o hacer deporte si es algo que luego solemos hacer, entre otros.

Por último, no abandones aquello que disfrutas si es posible. Volver al trabajo no significa renunciar a tus aficiones. Es cierto que probablemente tendrás menos tiempo que durante las vacaciones, pero todavía puedes reservar momentos para hacer actividades que te gustan.

Muchas veces creemos que no es viable (a veces realmente no lo es) pero puede haber forma de adaptar nuestros hobbies a nuestro día a día (por ejemplo si me gusta cantar, puedo aprovechar mientras pongo lavadoras o si me gusta leer llevarme el libro en el autobús de camino al trabajo, etc.)

Muchas veces puede ser un buen momento el antes de empezar a trabajar para plantear que posibles cambios se pueden dar en nuestra rutina para así poder encontrarnos mejor en nuestro día a día y sobre todo es importante concretarlo y plantear cuando y de qué forma se podría llevar a cabo.

Desde  nuestra terapia de depresión en Sevilla no recomendamos de primera tener que pedir ayuda psicológica si tienes estas emociones o ciertos pensamientos de bajo ánimo tus primeras semanas de la vuelta al trabajo.

Ahora bien, si sientes que este malestar se prolonga algunas semanas más y no sabes qué está ocurriendo o cómo gestionarlo, te podremos ayudar en ello.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *