Mitos sobre los TCA

Mitos sobre los TCA

Existen numerosos mitos en torno a los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) que contribuyen a su incomprensión y dificultan tanto su detección como su tratamiento.

Como psicóloga en Sevilla vengo a hablar de los principales mitos que existen acerca de los TCA.

Mitos sobre los TCA. Los TCA pueden identificarse por el físico de la persona

Uno de los más extendidos es creer que una persona con un TCA puede identificarse únicamente por su aspecto físico. Pueden afectar a personas con cualquier tipo de constitución física: delgadas, con normopeso o con obesidad. Lo que caracteriza a un TCA no es la apariencia, sino la presencia de pensamientos, emociones y conductas problemáticas relacionadas con la alimentación, el peso y la imagen corporal, que generan un importante malestar.

Una persona con anorexia está siempre delgada

También es frecuente asociar la anorexia exclusivamente con una delgadez extrema. Aunque el diagnóstico de anorexia nerviosa requiere la existencia de un peso significativamente bajo, cuando los mismos síntomas aparecen sin infrapeso se habla de anorexia nerviosa atípica. En ambos casos, las conductas restrictivas, el miedo intenso a aumentar de peso y la insatisfacción corporal provocan un gran sufrimiento, independientemente del diagnóstico concreto. Realmente lo importante no es la etiqueta diagnóstica sino entender que le ocurre a la persona y por qué eso se mantiene a lo largo del tiempo.

Los TCA afectan únicamente a chicas adolescentes

Aunque su prevalencia es mayor en mujeres jóvenes, también pueden presentarse en hombres y en personas de cualquier edad. Del mismo modo, no son trastornos propios de personas superficiales o «caprichosas», ya que pueden desarrollarse incluso en individuos con una sólida formación y una actitud crítica hacia los ideales de belleza impuestos por la sociedad. Es decir, incluso una profesional experta en esta temática no está exenta de en algún momento de su vida poder presentar un TCA. Obviamente el ser profesional y tener conocimiento sobre el tema actúa como un factor de protección. Pero hay otras muchas variables implicadas que pueden favorecer el desarrollo de un TCA.

La obesidad no tiene que ser un TCA. Mitos sobre los TCA

Se trata de una condición compleja y multifactorial que depende de factores biológicos, psicológicos, sociales y ambientales, además de los hábitos alimentarios. Algunas personas con obesidad no presentan ningún problema en su relación con la comida, mientras que otras pueden desarrollar un TCA como consecuencia del estigma, la discriminación o el rechazo hacia su cuerpo.

Asimismo, suele calificarse a quienes padecen un TCA como personas mentirosas o manipuladoras porque, en ocasiones, esconden información sobre lo que comen o niegan determinadas conductas. Lo primero es que una persona mienta en un determinado área o conductas no determina que la persona mienta en el resto de cosas en su vida.

Por otro lado, una persona con TCA puede mentir con respecto a determinadas conductas relacionadas con su imagen y alimentación y lo importante aquí es entender por qué esa persona está mintiendo en este tipo de comportamientos.

Los TCA no sean permanentes

Aunque en algunos casos el proceso de recuperación puede ser largo, es posible superarlos. Lo que suele mantenerse en el tiempo son los factores del entorno que favorecen la insatisfacción corporal y la obsesión por el peso, como la presión social y la cultura de la dieta. Por ello, es normal que, incluso después de la recuperación, aparezcan pensamientos negativos sobre el cuerpo o deseos de hacer dieta. La presencia de estas ideas no implica necesariamente una recaída, sino que refleja la influencia continua de un contexto social que sigue promoviendo estándares corporales poco realistas.

En nuestra terapia en Sevilla trabajamos para poder entender cual es la explicación detallada de tu TCA.

Ahora bien, dentro de que hay factores del contexto como la presión hacia la cultura de la dieta que no vamos a poder cambiar y tendremos que convivir con ello, si puede haber situaciones a nuestro alrededor que si puedan ser modificables y que van a ayudar a mejorar en el TCA. Por ejemplo, rodearme de gente que da suma importancia al físico y lo expresa de forma constante, consumir cierto contenido en redes sociales sobre dieta o cuerpo, ir a un gimnasio donde la gente hable constantemente sobre dietas y físico, etc.

Una de las principales dificultades para abandonar un TCA es que, a corto plazo, estas conductas suelen cumplir alguna función para la persona, como proporcionar una sensación de control, aliviar el malestar emocional o recibir halagos o elogio por ello. Por este motivo, durante el tratamiento es frecuente experimentar ambivalencia, es decir, el deseo de dejar de sufrir convive con el miedo a perder aquello que el TCA aporta. Un ejercicio útil consiste en reflexionar sobre las ventajas y desventajas de abandonar el TCA e identificar formas más saludables de satisfacer esas mismas necesidades.

Es decir, es posible que yo sea una chica que reciba muchos halagos por mi físico pero quizás también podamos potenciar otras cualidades y poder recibir halagos por otro tipo de comportamientos que para nosotros sean más sostenibles.

Como psicólogo en Sevilla puedo ayudarte a identificar la explicación de tu TCA y ayudar a sentirte mejor.

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