Disminución del deseo sexual después de empezar a convivir

Disminución del deseo sexual después de empezar a convivir. Empezar a convivir con la pareja suele vivirse como un paso importante en la relación. Compartir casa, rutinas y proyectos puede aportar intimidad, seguridad y sensación de equipo. Sin embargo, también puede traer cambios inesperados, entre ellos una disminución del deseo sexual.
Si desde que convivís notas que tienes menos ganas de mantener relaciones sexuales, es posible que te preguntes: “¿Qué me está pasando?”, “¿Ya no me atrae mi pareja?” o incluso “¿Hay algo que falla en nuestra relación?”.
Soy Isabel Marchal, sexóloga en Sevilla y vengo a hablar de por qué disminuye el deseo sexual cuando convivimos con nuestra pareja y qué podemos hacer con ello ( si es que queremos cambiar algo claro).
¿Por qué disminuye el deseo sexual al empezar a convivir con mi pareja?
Como siempre indico en mi blog y en terapia no hay una respuesta única y universal para todos.
Ahora bien, es verdad que cuando convivimos con nuestra pareja puede suceder una serie de procesos.
En primer lugar lo que en psicología conocemos como habituación. La exposición repetida a un estímulo disminuye la respuesta de nuestro organismo ante el.
Es decir, ver a tu novio con mucha frecuencia, va a disminuir el efecto novedad y eso va a conllevar que te habitúes a verle y por lo tanto el hecho de verlo con esa frecuencia va a dificultar que se despierte una respuesta de deseo en nuestro organismo.
Por otro lado, puede disminuir la exposición a estímulos potencialmente eróticos. El deseo se ve influido por los estímulos eróticos y no eróticos a los que nos exponemos.
Las conversaciones cuando convivimos pueden basarse en analizar que vamos a comer, quien cocina, quien hace una tarea, sumado a una mayor carga de cansancio si tenemos que ocuparnos de cosas del hogar que antes no nos ocupábamos.
Si antes hablábamos de temas que pudieran ser eróticos para nosotros (puede ser un que guapo estas, que bien te queda eso, hasta fantasear sexualmente juntos, recordar algún momento sexual juntos, etc.), la convivencia puede conllevar que se hable menos de ello ( o no).
También si no vives con tu pareja y no la ves de forma constante es posible que en solitario fantasees con verla o con escenas que has tenido o puedes tener con ella (con lo cual me expongo a mas estímulos eróticos que despiertan el deseo).
Es posible incluso que si no convivíais juntos planeárais más las citas y con ello se fantasease mas lo que fomenta el deseo.
Y si encima teníais dificultades para veros o no teníais muchos sitios íntimos, eso fomenta más el deseo por el efecto de la privación (si a mi por ejemplo me gusta mucho una comida pero llevo mucho sin comerla me ilusionara muchísimo comerla, que incluso fantasearé con que voy a comerla y luego le echaré fotos y recordaré el momento. Si como esa comida todos los días o se que está disponible todos los días las fantasías disminuirían).
A veces incluso ocurre que hay parejas que antes de convivir no disponen de muchos espacios íntimos y mantienen relaciones sexuales en espacios públicos escondidos, lo cual cuando conviven juntos no suelen hacer, y a alguno de ellos puede resultarle erótico o atrayente este tipo de encuentros.
Estos son algunas variables pero siempre hay que analizar cada caso en concreto para entender qué está ocurriendo ya que puede haber muchísimas variables implicadas.
En nuestro centro de sexología en Sevilla solemos hacer un examen individualizado de cada caso en concreto.
¿Y cómo se puede mejorar el deseo en la pareja tras la convivencia?
Lo primero que cabe decir es que no tenemos por qué mejorar el deseo si es un tema que no nos es relevante.
Hay parejas para las que el sexo es más indiferente y no hay ningún tipo de problema.
Hay parejas que no tienen sexo y están satisfechas con su relación.
Ahora bien, si como pareja queréis cambiar vuestra forma de experimentar el deseo y las relaciones sexuales habría que analizar vuestro caso en concreto y ver todas las variables que influyen e ir trabajando en ellas.
En resumen en base a aspectos que hemos ido hablando antes cabe destacar:
1) La habituación
No la vamos a poder cambiar, es decir, lo más probable es que tengamos menos deseo o que lo vivamos de forma diferente. Pero eso no implica que podamos trabajar en ello pero ajustando expectativas de que no vamos a volver a la situación inicial ya que el contexto es diferente.
2) Exposición a más estímulos eróticos
En pareja o en solitario: recuperar conversaciones eróticas que tuvieseis antes ya sea en persona o con el móvil, si en solitario tú también fantaseabas o releías conversaciones establecer tiempo para ello.
Es importante lo de establecer tiempo para ello, ya que de forma espontánea conforme pase el tiempo no va a surgir esas ganas que teníamos antes de hacer estas cosas, así que si, hay que fijar tiempo para fantasear contigo mismo o planear en pareja escribir o compartir estas fantasías, mensajes o fotos.
Las fantasías sexuales son libres y no tienen por qué ser siempre con tu pareja. Las fantasías sexuales son fantasías y ya, no tienen que implicar que vayas a realizarlas en la vida real.
Un ejercicio que yo propongo es el de las lentes de la fantasía.
Puedes proponerte cuando estés fuera de casa en sitios que suelas frecuentar crear una fantasía sexual en el sitio en el que estés.
Si realizas esto en varios lugares, cuando vayas a esos sitios por asociación (condicionamiento clásico) saltarán estas fantasías de forma automática.
¿Qué conseguimos con eso? Que te expongas a muchos más estímulos eróticos lo que hará que aumente tu deseo sexual.
También si muchas conversaciones de whatsap se basan en tareas del hogar, podéis hacer diferentes grupos de whatsap en pareja.
Podéis tener un grupo para las tareas del hogar otro de gastos etc., y un grupo que sea más para conversaciones íntimas, generar intimidad en pareja, etc.
Podemos y es relevante generar citas como hacíamos al principio. Si antes te arreglabas o incluso analizabas que ropa interior ponerte, se podría hacer.
Si os gustaba tener relaciones sexuales fuera de casa se puede proponer.
Un aspecto con el que podemos también jugar es con la privación.
Antes hablábamos de que cuando no convivimos en pareja y si encima nuestra pareja no vive en nuestro barrio, el no poder verlo cuando nos apetece despierta unas ganas horribles de verle.
Podemos en pareja establecer ciertas reglas de privación de ciertas conductas para despertar las ganas.
Por ejemplo, nos privamos de darnos besos apasionados hasta nuestra cita.
O nos privamos de tocarnos ciertas zonas hasta nuestra cita.
Esto generará cuando tengáis esa cita muchas más ganas de hacer este tipo de conductas.
Al final como podemos ver si, hay que trabajar e invertir energía y esfuerzo en el tema sexual en pareja.
No todo fluye y se mantiene de forma espontánea.
Al final como cualquier otro área de la pareja hay que trabajarlo y hablar sobre ello.
Si sientes que necesitas ayuda para mejorar tu deseo sexual en pareja, como sexóloga en Sevilla podría ayudarte.
