¿Por qué las rabietas de mis hijos continúan?

¿Por qué las rabietas de mis hijos continúan?

¿Por qué las rabietas de mis hijos continúan? La aparición de rabietas en niños es un motivo frecuente de mi consulta como psicólogo infantil en Sevilla.

Es una conducta que suele aparecer con cierta frecuencia en niños y que puede llegar a ser muy molesta y desagradable para los padres, incluso a veces suponiendo cierto daño físico.

En el siguiente post vengo a hablar en profundidad de las rabietas, por qué se originan y sobre todo porque no logramos hacerlas desaparecer con el tiempo.

¿Por qué se origina una rabieta?

Realmente responder a esta pregunta es algo complejo ya que las respuestas pueden ser infinitas.

Las rabietas son conductas aprendidas, son conductas que los niños adquieren en determinadas situaciones o contextos y son más probables en determinados momentos evolutivos.

Lo importante realmente no es saber cómo se originaron  las rabietas, si no por qué se mantienen.

Ya que el pasado no lo podemos cambiar, pero el presente, es decir, lo que mantiene a día de hoy el problema si lo podemos cambiar.

Te pongo un ejemplo para que se entienda.

Yo puedo temer fobia a conducir.

Es posible que ni me acuerde de cómo adquirí esa fobia, es posible que la adquiriese por una experiencia directa o por observación de la televisión, o por algo que me contaron alguna vez o por una pesadilla, etc.

Ahora bien, eso ya no lo podemos cambiar, es más, si yo pregunto en sesión cuándo fue la primera rabieta de tu hijo lo más probable es que no lo recuerdes.

Es posible que si te acuerdes de alguna rabieta en concreto por la situación en la que surgió o porque te llamase algo de ella la atención.

Ahora bien, no es necesario saber como se originó las rabietas para cambiarla.

Yendo a lo verdaderamente importante ¿Y por qué mi hijo no para de hacer esas rabietas?

Si tu hijo continúa con esas rabietas es porque algo obtiene de ellas ( no digo que lo haga de forma intencional).

Todos los comportamientos que realizamos es porque algo obtenemos de ellos aunque no seamos conscientes.

Si yo por ejemplo se que la llave roja no abre la puerta de mi casa dejo de coger la llave roja porque se que no me sirve para abrir esa puerta y descarto ese comportamiento.

Lo que es necesario entender en terapia es ¿Para que tu hijo realiza esas rabietas, que obtiene de ella?

De nuevo hay que analizar cada caso en detalle.

Ahora bien, dado mi experiencia en consulta y como siempre nunca se puede generalizar y hay que hacer un estudio individualizado, muchas de las rabietas se mantienen por

1) Atención social. ¿Por qué las rabietas de mis hijos continúan?

Somos seres humanos y un gran premio para todo ser humano es recibir atención de alguien que te importa. Para nuestros hijos a una cierta edad los padres somos sus referentes. Muchas veces con conductas cotidianas del día a día ellos pueden no recibir mucha atención a ellas. Ahora bien, muchas veces las rabietas, al ser tan desagradables, hace que los padres le presten atención, aunque a veces sea en forma de enfado.

En muchas ocasiones retirando la atención de las rabietas y poniendo la atención a otras conductas de nuestros hijos que si queramos aumentar las rabietas disminuyen.

Esto que hablamos es importante. Si retiro atención de la rabieta esa atención tiene que ser dirigida a mi hijo pero hacia otras conductas que nos gusten de ellos.

Ya que si ignoramos pero esa atención no la ponemos a otras conductas, es posible que realicen otro tipo de comportamientos que pueden no gustarnos para recibir de nuevo esa atención.

Ojo al estadillo de extinción. Cuando tu dejas de prestar atención a una conducta que estaba siendo muy premiada (con atención) hasta el día de hoy, lo que va a ocurrir es que en ese momento la conducta va a aumentar su intensidad, duración o frecuencia. Es decir ahora en vez de gritar puede tirar cosas, o puede que esté pataleando más tiempo o que realice la pataleta más veces.

Es muy importante en esos momentos mantenernos como padres y no prestar atención, aunque es muy difícil.

Si prestamos atención en ese punto en el que la conducta ha aumentado su intensidad, la conducta el próximo día empezará en ese punto, ya que el niño entiende que es ahí cuando le prestan atención.

Esta es una de las explicaciones por las que a veces las rabietas de nuestros hijos empeoran, porque a veces aguantamos el tirón pero cuando ya no podemos más picamos y entramos en acción.

Mantenernos en una rabieta sin prestar atención puede ser difícil sobre todo si ocurre fuera de casa.

Yo con muchos padres en sesión suelo trabajar esto.

Es importante planificar de antemano que vamos a hacer antes de que ocurra la rabieta, ya que al aumentar la intensidad y ser tan desagradable es posible que le prestemos atención que es lo que no queremos.

Muchas veces el poder irte a otra habitación o si tu hijo te persigue el ponerte cascos de música, etc. puede ayudar.

Lo que es importante que si la rabieta se mantiene por atención no se la prestemos y tampoco le demos algo que le guste para que se calle (estás premiando la rabieta).

2) Conseguir algo que quieren

Muchas veces la rabieta se realiza porque en ocasiones les es útil para conseguir lo que quieren.

Aquí es super importante ser consistentes.

Si no queremos que las rabietas se mantengan es importante nunca dar algo a nuestro hijo que le guste bajo los efectos de una rabieta.

Aquí ya no se trata de prestar atención o no, si no de no darle lo que ellos quieren conseguir a nivel material.

Si el niño nos lo dice de otra forma que no sea con una rabieta, ahí si le tenemos que premiar y darle lo que quiere (siempre que sea pertinente).

Una cosa que observo en terapia es que hay padres que acceden a comprar cosas a los hijos tras insistir mucho o tener rabietas.

Así premian esa conducta de tener rabietas.

Lo que les digo a ellos es que le indiquen de forma clara a sus hijos que le van a comprar y que no y si sabes que lo vas a comprar y tu hijo te lo dice sin una rabieta ahí directamente decirle que si y comprarlo.

Decirle no sé, lo pensaremos, dará lugar a que el niño insista y tras mucho insistir podamos ceder y premiamos esa conducta de rabieta.

Todos estos aspectos son trabajados en nuestra terapia infantojuvenil en Sevilla.

3) Evitar algo que no le gusta ¿Por qué las rabietas de mis hijos continúan?

Por ejemplo, nuestro hijo puede tener una rabieta cada vez que le ponemos espinacas y al final no se come las espinacas o come poco de ellas. Si logra eso, al final la rabieta se va a mantener porque así consigue evitar algo que no le gusta.

Si la rabieta tiene esa función, es importante que tenga o no la rabieta, acabe comiéndose las espinacas pactadas.

Si mantenemos esto en el tiempo, la rabieta ya no le será útil y desaparecerá.

4) Retrasar tareas desagradables

Es posible que las rabietas sirvan para postponer algo que a nuestro hijo no le gusta hacer.

Imagina que es el momento de la ducha y tiene una rabieta durante 15 minutos. Aunque se acabe duchando ha postpuesto la tarea de ducharse durante ese tiempo, por lo que la rabieta le ayuda a postponer algo que no le gusta.

Aquí la idea sería trabajar con nuestro hijo ( si no se sabe cómo se puede trabajar en terapia) para que ante la orden directamente se duche para que así la rabieta no le sirva para postponer la tarea, por lo que con el paso de los días la rabieta desaparecerá.

He hablado de algunas de las posibles situaciones y funciones y forma de proceder ante algunas rabietas.

Ahora bien cada caso es único por lo que es necesario estudiar en detalle en terapia todo el entorno del menor para poder entender al detalle por qué están ocurriendo esas rabietas para poder cambiarlas.

Si no sabes por qué ocurren, va a ser difícil saber cómo intervenir ante ellas.

En nuestra terapia infantil en Sevilla podemos ayudarte a manejar las rabietas de tu hijo si lo necesitas.

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