Aprender a disfrutar de la comida sin reglas rígidas

Aprender a disfrutar de la comida sin reglas rígidas

Alimentación flexible: aprender a disfrutar de la comida sin reglas rígidas. Muchas personas sobre todo mujeres vienen a mi consulta indicando que no saben por qué sigue pensando todo el día en comida, en su cuerpo, en su estética, cuando ya están siendo más flexibles, permitiéndose comer los alimentos que desean, etc.

En estos casos hay que ver si realmente estamos siendo del todo flexibles o siguen existiendo reglas o conductas que mantienen cierta rigidez.

Como psicólogo Sevilla trabajo este tipo de casos en consulta para poder alcanzar una satisfacción con nuestra forma de alimentarnos y cuerpo.

Ser flexible significa tener la capacidad de adaptarnos a las circunstancias, aceptar que los planes pueden cambiar y modificar nuestras decisiones cuando la situación lo requiere. Esta forma de entender la flexibilidad también puede trasladarse a nuestra relación con la alimentación.

Comer no consiste únicamente en proporcionar nutrientes al organismo. La alimentación forma parte de nuestra vida cotidiana y está relacionada con nuestras emociones, nuestras relaciones sociales, nuestras costumbres y, por supuesto, con el placer.

Cuando elegimos qué comer, solemos hacerlo siguiendo diferentes criterios: nuestras necesidades nutricionales, nuestros horarios, lo que tenemos disponible, nuestras preferencias, nuestras circunstancias o incluso determinadas normas que nos hemos impuesto.

¿Qué significa realmente comer de forma flexible?

Una alimentación flexible no significa olvidarnos de nuestra salud ni comer sin ningún tipo de referencia. Significa evitar que las normas alimentarias sean tan rígidas que terminen condicionando nuestra vida.

Podemos tener determinadas pautas que nos ayuden a cuidarnos, pero también debemos permitirnos adaptarlas cuando cambian nuestras necesidades o las circunstancias.

Por ejemplo:

  • Intento mantener unos horarios de comida, pero puedo adaptarlos si un día me levanto más tarde.
  • Si surge un plan con amigos, puedo modificar lo que tenía previsto comer sin sentir que he “estropeado” mi alimentación.
  • Si mi cuerpo me pide algo diferente a lo que había planeado, puedo escuchar esa señal.
  • Puedo disfrutar de un trozo de tarta en un cumpleaños sin convertirlo en motivo de culpa ( o al menos si siento culpa no hacer nada con la culpa y continuar con las cosas que tenía planeadas)
  • Si estoy satisfecha, puedo dejar comida en el plato aunque me hayan enseñado que hay que terminarlo todo.
  • También puedo comer algo después de estar satisfecha simplemente porque me apetece disfrutarlo.
  • Puedo incorporar frutas y verduras dando prioridad a aquellas que realmente me gustan.
  • Si termino el día agotada y tengo mucha hambre, puedo elegir una opción rápida y práctica sin sentir que he fracasado.
  • Puedo comer pizza un miércoles y también el sábado si ambas veces me apetece.
  • Puedo elegir una ensalada otro día porque es lo que me resulta agradable en ese momento.
  • Cuando voy al cine, puedo disfrutar de unas palomitas porque forman parte de esa experiencia para mí.
  • Puedo aceptar que otra persona cocine para mí sin necesidad de controlar absolutamente todo lo que voy a comer.
  • Puedo improvisar y dejar espacio mental para otras cosas que no estén relacionadas con la alimentación.

Alimentación flexible: aprender a disfrutar de la comida sin reglas rígidas. Aprender a tener otro tipo de relación con los alimentos que para nosotros son más prohibidos o generan más malestar no implica solo el comerlo, sino las condiciones que rodean a ese momento. Si mientras lo comemos estamos pensando en compensar, en que en verano me tendré que poner a cambiar mi cuerpo.

En nuestro centro de psicología en Sevilla podemos trabajar estos aspectos y que lleves una vida de acuerdo a tus valores.

Por ejemplo hay casos de chic@s que mientras comen ese alimento más conflictivo piensan en el hoy si pero mañana ya no, piensa mientras lo come en la ruptura de lo que ha planificado y no desde una elección desde el deseo, llega con la idea de la condicionalidad al comerlo (solo si…).

En consulta es importante ir identificando todas las reglas que rigen nuestra alimentación para poder avanzar hacia relacionarnos con la comida de la forma en la que deseamos.

Salud y disfrute pueden convivir. Alimentación flexible: aprender a disfrutar de la comida sin reglas rígidas

Cuidarnos no debería significar vivir permanentemente pendientes de las reglas alimentarias.

Podemos preocuparnos por nuestra salud y, al mismo tiempo, tener en cuenta nuestras preferencias, nuestro hambre, nuestras emociones, nuestras circunstancias y el placer que nos proporciona comer.

La clave está en encontrar un equilibrio que nos permita adaptarnos.

Porque habrá días en los que tengamos tiempo para cocinar y otros en los que necesitemos algo rápido. Habrá ocasiones en las que queramos comer de una determinada manera y otras en las que nuestros planes cambien. Y también habrá momentos en los que simplemente queramos disfrutar.

En resumen, como psicólogo situado en Sevilla puedo ayudarte a que consigas una relación flexible con tu alimentación.

La alimentación flexible consiste precisamente en entender que no necesitamos hacerlo todo perfecto para alimentarnos de una manera saludable.

Cuantas más reglas rígidas nos imponemos, más difícil puede resultar adaptarnos a la vida real. En cambio, cuando nuestras pautas son suficientemente flexibles, podemos cuidarnos sin sentir que cada cambio de planes supone un problema.

Al final, se trata de encontrar una forma de alimentarnos que tenga en cuenta nuestras necesidades nutricionales, pero también nuestra realidad, nuestros gustos, nuestras relaciones y nuestro disfrute.

Comer bien también debería permitirnos vivir bien.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *