Me cuesta poner límites

Me cuesta poner límites

Me cuesta poner límites. A muchas personas les cuesta poner límites porque temen decepcionar a los demás, generar conflictos o sentirse culpables. Sin embargo, aprender a decir “no” cuando algo nos sobrepasa es una habilidad fundamental para cuidar nuestro bienestar emocional y el de los demás.

Soy Isabel Marchal, psicólogo en Sevilla y vengo a hablar de por qué nos cuesta poner límites y cómo podemos mejorar esta habilidad.

¿Por qué nos cuesta tanto poner límites?

Muchas personas en consulta me dicen que no saben poner límites o decir que no.

Cuando me comentan esto hay que analizar a que se refiere cada persona con ello.

Hay personas que realmente no saben cómo expresar un no o una discordancia. Si este es el caso hay que trabajar en habilidades sociales para saber cómo expresar esto.

Ahora bien, lo que más me encuentro en consulta no es una falta de habilidades sociales para expresar el desacuerdo, si no más bien el miedo a expresarlo, que es lo que les paraliza.

Los seres humanos no nacemos con el miedo a poner límites o decir que no. Ese miedo es un miedo aprendido.

Es importante hacer una evaluación exhaustiva de cada caso y analizar por qué a esa persona le da miedo decir que no y que ha ido ocurriendo a lo largo de su historia de vida con ello.

Es posible que una persona haya tenido experiencias directas desagradables cuando ha dicho que no hacia algo.

También puede ser que esa persona no haya experimentado esa persona directamente esas consecuencias desagradables, pero solo basta con ver una película y que alguien diga que no y la otra persona se moleste o incluso que ese no le lleve a consecuencias como perder una relación social.

Es decir, el miedo a poner límites es un miedo frecuente ya que en nuestro día a día podemos ver que esa conducta puede traer consecuencias desagradables.

Reglas verbales

También hay que analizar las reglas verbales, las ideas que ha aprendido esa persona en torno a decir que no.

Para muchas personas dentro de sus valores está el ser buena persona y esa persona ha podido aprender que ser  “buena persona o buen amigo, o buen hijo o buena pareja” significa estar siempre disponibles, ayudar a los demás o evitar cualquier conflicto.

En estos casos al no actuar en base a esas reglas verbales puede aparecer la culpa ¡ con fuerza. Podemos pensar: “¿Estaré siendo demasiado egoísta?” o “¿Y si le hago daño?”.

Pero sentir culpa no implica que tengamos que actuar en base a ella. Lo que ocurre es que actuar para no sentir culpa nos alivia en el momento, aunque  a la larga nos haga sentir peor.

Nuestra psicoterapia en Sevilla puede ayudarte a analizar en detalle que está ocurriendo en tu caso para poder mejorar tu habilidad de poner límites.

Poner límites también es aprender a tolerar el malestar a corto plazo

¿Por qué no pongo límites si luego al final acabo haciendo cosas que no quiero y me siento mal por ello?

Al final decir que si, a corto plazo implica no sentir culpa o evitar un conflicto con alguien, por lo que evitamos en el momento una posible situación desagradable, por lo que la conducta se tiende a repetir en el tiempo, ya que a corto plazo nos es útil para escapar del sufrimiento (solo de forma temporal claro).

Somos seres humanos y siempre hemos necesitado de los demás seres humanos para sobrevivir.

Es normal tener miedo a que una persona se enfade con nosotros o a perder a alguien que nos importa o tener miedo a quedarse solo.

Ahora bien, está bien lo de empezar a practicar el decir que no o poner límites, pero siempre también hay que analizar el contexto y el entorno de la persona.

Esto es algo relevante porque si la persona empieza a poner límites y empieza a ver como sus relaciones sociales se ven muy afectadas, es posible que deje de poner esos límites y la conducta no se mantenga.

Análisis de su entorno

Hay que evaluar como es el contexto de la persona: su entorno familiar, de amistad, de trabajo, de pareja, etc.

Es relevante ver como es la dinámica en esos entornos, si son personas que enfrentan los conflictos y que los enfrentan de forma eficaz, o si son personas que tienden a escapar de los conflictos o que si lo abordan  no lo realizan de la forma más eficaz posible.

Es importante ver esto ya que poner límites, expresar nuestra disconformidad, etc., es necesario en todo tipo de relaciones para encontrarnos satisfechos.

De esto se habla cada vez más en las relaciones de pareja, pero las relaciones de amistad y familia no se deben quedar atrás.

Con los amigos también hay que discutir (de forma sana).

Cuando alguien dice que no tienen ningún problema o conflicto con su amigo no tiene por qué ser positivo.

A lo largo de las relaciones va a haber situaciones que nos molesten o que queramos cambiar y es necesario hablarlas para seguir sintiendo un grado de satisfacción con las mismas.

Ahora bien, si nuestros amigos, familiares o pareja no conciben así las relaciones, tendremos que ver que posibles consecuencias va  atener poner esos límites con ellos.

Esto es relevante de preparar en sesión, porque esto puede implicar un nivel de reflexión en la persona sobre con qué tipo de personas se quiere vincular;

Cuáles son los estándares o los mínimos que son necesarios para el o ella para tener relaciones satisfactorias y si esas personas lo pueden cumplir.

Hay muchas veces que llegan personas a consulta que debido a experiencias pasadas les cuesta mucho poner límites pero poco a poco se va trabajando esto en consulta y mejora mucho su satisfacción con sus relaciones sociales.

Ahora bien, hay personas que consideran que no tienen la habilidad o capacidad de poner límites, pero cuando ahondas más ves que es una persona muy habilidosa socialmente, lo que ocurre es que en sus entornos cada vez que pone un límite recibe una consecuencia muy desagradable, por lo que deja de hacerlo.

Aquí el punto clave no está en la persona si no en los contextos que la están rodeando.

Lo que está claro es que es imposible tener relaciones satisfactorias sin tener conversaciones incómodas (que se resuelvan de forma satisfactoria siempre que sea posible) y en las que tú puedas expresar tus preferencias o decir que no a algo sin recibir con gran frecuencia  una consecuencia  desagradable por ello.

Si sientes que necesitas ayuda a la hora de mejorar el poner límites en tu entorno, en nuestro centro de psicología en Sevilla podemos analizar tu caso en detalle y ayudarte a mejorar en este aspecto.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *