No quiero que mi hijo mienta

No quiero que mi hijo mienta. Como madres y padres, una de las preocupaciones más frecuentes es descubrir que nuestro hijo ha mentido. La reacción inmediata suele ser de enfado, decepción o incluso miedo a que «se acostumbre» a hacerlo.
Como psicólogo en Sevilla suelo tratar estos casos en consulta con cierta frecuencia.
Lo primero que debemos preguntarnos como padres es ¿Por qué no queremos que nuestros hijos nos mientan? Es solo a nosotros o al resto de personas? ¿Qué nos asusta o preocupa sobre ello?
¿Por qué los niños/adultos mienten?
Desde pequeños a veces nos indican que no se puede mentir. Ahora bien, mentir como cualquier otra conducta tiene una función y se realiza para lograr algo o escapar de algo.
Podemos mentir para:
Evitar un castigo o una reprimenda
Proteger a alguien o protegerse a sí mismos.
Buscar aprobación o evitar decepcionar a sus padres.
Conseguir algo que nos hace ilusión
Recibir la atención por parte de personas que nos importan
Entre otros.
En consulta cuando muchos padres me plantean que no quieren que sus hijos mientan, les pido que me concreten.
¿Quieren que no le mientan a ellos o a ninguna persona?
¿Bajo ninguna circunstancia?
Por ejemplo, si está en peligro su vida, si le van a multar, si está en una entrevista de trabajo y le preguntan algo de lo que puede depender un puesto de trabajo muy importante para su hijo ¿En esas condiciones tampoco quieren que mientan?
Esto son preguntas que los padres tienen que plantearse.
¿Cómo consigo que mi hijo no mienta?
Hay padres que pueden decir que no, que no quieren que mientan en determinadas circunstancias. Vale genial, pues esas reglas hay que concretárselas a nuestros hijos.
Por ejemplo, María no quiero que me mientas con las calificaciones del colegio.
O María no quiero que me mientas con la hora a la que llegas a casa.
Ahora bien, si el padre o madre no quiere que mienta bajo ninguna circunstancia a nadie, va a ser difícil que esa conducta se mantenga a lo largo del tiempo.
No digo que no sea posible, sigo que será dificultoso.
En nuestra terapia psicológica en Sevilla trabajamos sobre esto.
Os explico.
Si me enseñan a que mentir está mal bajo toda circunstancia, si miento me sentiré mal y querré no sentirme mal. Pero claro, si la consecuencia de mentir implica una consecuencia muy muy grande, es posible que prevalezca la conducta de mentir.
Pongo un ejemplo. La seño dice que quien haya manchado el suelo de la clase no va a la excursión de fin de curso que todos anhelan ir y que quien lo haya hecho que levante la mano.
Si la excursión para el niño es algo súper importante, de las cosas que más le ilusiona del curso escolar, es posible que aunque se sienta mal mintiendo, continúe con la mentira.
Si por ejemplo es una conducta que implica un menor coste por ejemplo que levante la mano quien haya manchado esto que va a salir al recreo tres minutos más tarde, pues quizás ahí si compense por evitar el malestar de mentir perderse los tres minutos de recreo.
¿Qué quiero decir con esto?
Podemos en ciertas situaciones concretas en terapia ver por qué el niño miente e intentar conseguir que su conducta de mentir disminuya, ahora bien, conseguir que no mienta bajo ninguna circunstancia va a ser algo dificultoso de conseguir cuando haya cosas en juego par el niño de mucha importancia.
Por otro lado, otra dificultad que se plantea a la hora de modificar la conducta de mentir es que si a nuestro hijo le da igual mentir, para reducir una conducta es necesario darnos cuenta de ella y que siempre vaya seguido de una consecuencia desagradable.
En las mentiras esto a veces no es posible, ya que a veces se pillan, a veces no, o incluso a veces se pillan a destiempo por lo que mientras mintió su objetivo se estuvo cumpliendo, por lo que la mentira le sigue siendo funcional.
Como resumen de no quiero que mi hijo me mienta
Plantearnos ¿Por qué queremos que nuestros hijos no mientan¿ ¿En qué situaciones queremos que nuestros hijos no mientan?
Si son situaciones concretas, por ejemplo, quiero que me digas las notas tal como son, necesitamos comprobar sus notas para verificar que no nos están mintiendo ( al menos al principio) e ir elogiando esa conducta para que se mantenga en el tiempo.
La premisa de no me mientas nunca es una premisa muy general que va a ser difícil de llevar a cabo si no se concreta en determinadas situaciones o contextos y si no se puede comprobar si realmente la persona nos está o no mintiendo.
Como psicólogo Sevilla puedo ayudarte a gestionar las situaciones de incomodidad y mentiras con tu hijo, entender por qué las hace y ver en que situaciones podríamos intentar disminuirlas.
