¿Cómo funciona el deseo sexual?

¿Cómo funciona el deseo sexual? El deseo sexual no es un fenómeno que simplemente aparezca o desaparezca sin más, por el mero azar. En la siguiente publicación hablaremos de cómo funciona el deseo sexual y que podemos hacer para evocarlo.
Soy Isabel Marchal, sexóloga en Sevilla y también dispongo de terapia online.
Hablemos del deseo sexual
El deseo sexual puede estar influido por muchos factores, entre ellos más biológicos o hormonales. Ahora bien, un gran peso del mismo surge como respuesta a una estimulación erótica o afectiva. Es decir, la persona puede no estar pensando en el sexo, pero ante determinados gestos, caricias o muestras de intimidad, el deseo se activa.
Es más, en muchas ocasiones puede surgir aparentemente de la nada, pero si analizamos más la situación, pensamientos de los que no somos conscientes pueden despertar el deseo. Exponernos de forma no intencional a estímulos como imágenes, vídeos, objetos, etc. En la mayoría de ocasiones el deseo sexual no surge de la nada.
Cuando iniciamos encuentros con una persona que os atrae el efecto novedad puede conllevar que experimentemos más deseo. Esto ocurre porque al final fantaseamos más con escenas de lo que pasó la ultima cita, la recreamos, o recreamos posibles escenarios que pueda pasar con la persona. La incertidumbre de que puede pasar en encuentros lo recreamos con fantasías que despiertan el deseo.
También en muchas ocasiones nos solemos preparar para esas citas pensando que nos vamos a poner de ropa interior o más exterior, nos ponemos cierto perfume, etc. Situaciones que pueden despertar el deseo.
Con el paso del tiempo suele ocurrir un proceso que en psicología llamamos habituación, y esto conlleva que el deseo si no trabajamos en ello de forma activa pueda disminuir al reducirse este tipo de comportamientos y el efecto novedad. Ees importante tener presente que la sexualidad es dinámica y cambia a lo largo de la vida y según las circunstancias personales. Por ello, experimentar una disminución del deseo en determinados momentos no significa necesariamente que exista un problema o una disfunción, sino que puede formar parte de la variabilidad natural de la experiencia sexual.
Por otro lado, se puede iniciar una relación sexual sin experimentar deseo sexual de primeras siempre que sea consentida.
Como sexóloga en Sevilla suelo trabajar en este tipo de factores y hacer un análisis exhaustivo de lol que ocurre en cada situación de pareja.
Factores que pueden disminuir el deseo sexual
Es habitual que, con el paso del tiempo, la intensidad de la atracción y la pasión propias del inicio de una relación evolucione hacia un vínculo caracterizado por una mayor estabilidad y seguridad emocional.
Sin embargo, la pasión suele alimentarse de elementos como la novedad, la incertidumbre, la exploración y la expectativa, más que del amor en sí mismo, que se asocia con la confianza y la calma. Esto no significa que las relaciones de larga duración estén destinadas a perder el deseo, sino que mantener la pasión requiere cuidar activamente la relación.
Uno de los principales factores que puede interferir en el deseo sexual es el estrés. En muchas ocasiones, las exigencias laborales, las responsabilidades cotidianas y el ritmo de vida reducen la disponibilidad física y mental para la intimidad. No es extraño que durante las vacaciones o en periodos de descanso aumente el interés sexual al disminuir estas fuentes de tensión.
Como indicábamos con el paso del tiempo hay que trabajar de forma activa en el deseo, fantaseando sexualmente a través de la imaginación, leyendo literatura erótica, incorporando en nuestro día a día estímulos que lo asociemos de forma erótica.
Más factores que influyen en el deseo sexual
Si me encuentro estresado difícilmente voy a tener tiempo y energía para hacer todo esto.
Los problemas de salud también pueden influir de forma significativa en el deseo. Alteraciones hormonales, enfermedades, dolor, determinados tratamientos farmacológicos por ejemplo ciertos antidepresivos o problemas psicológicos pueden afectar la respuesta sexual.
Asimismo, es importante considerar el grado de satisfacción con las experiencias sexuales. Cuando las prácticas sexuales resultan poco gratificantes o repetitivas, es probable que disminuya la motivación para iniciarlas o repetirlas. En ocasiones, esta falta de satisfacción pasa desapercibida porque se ha interiorizado una visión limitada de la sexualidad, centrada en un único modelo de relación sexual, lo que dificulta explorar otras formas de intimidad que podrían resultar más satisfactorias.
Por último, numerosos problemas relacionados con el deseo tienen su origen en aspectos propios de la relación de pareja. Conflictos no resueltos, dificultades de comunicación, resentimientos o una disminución de la conexión emocional pueden repercutir directamente en la vida sexual. Esto evidencia que el deseo no depende únicamente de factores individuales, sino también de la calidad del vínculo afectivo.
Lo que si es importante y es algo que veo mucho en consulta es entender que hace falta tiempo para cuidar la relación de pareja y la vida sexual. Hace falta tiempo para analizar y poner en práctica como vamos a seguir manteniendo el deseo sexual.
Si en nuestra rutina no tenemos tiempo para ello, tendremos que analizar cada caso y también ver si es posible en nuestra escala de valores restar tiempo de ciertas cosas para poder añadir tiempo a este tipo de áreas.
Conclusión sobre el deseo sexual
Aunque el deseo sexual pueda estar influido por ciertos aspectos biológicos, una gran parte del mismo depende de nuestro contexto y situación actual, dentro y fuera de la pareja (si la tenemos).
Como experta en sexología en Sevilla puedo ayudarte a mejorar tu deseo sexual y ver qué está ocurriendo.
