Hipocondría en adolescentes

Hipocondría en adolescentes

La hipocondría en la adolescencia es una preocupación persistente, intensa y desproporcionada por padecer una enfermedad grave, aun cuando no existen pruebas médicas que lo confirmen.

Es completamente normal preocuparse ocasionalmente por la salud. Al fin y al cabo, la salud es necesaria para la supervivencia. Ante un síntoma, solemos consultar al médico, recibir un diagnóstico (o descartarlo) y continuar con nuestra vida.
Sin embargo, en algunos jóvenes esta preocupación no desaparece, incluso después de múltiples chequeos médicos normales. Tienden a interpretar cualquier sensación física como una señal de enfermedad grave, lo que genera un alto nivel de ansiedad y malestar.

Como psicólogo de adolescentes en Sevilla, es frecuente observar cómo esta ansiedad por la salud termina ocupando gran parte del día a día de nuestros hijos.


¿Cómo se manifiesta la hipocondría en la adolescencia?

La hipocondría en la adolescencia suele manifestarse con lo siguiente:

  • Revisar su cuerpo con frecuencia
  • Palparse en busca de bultos
  • Examinar lunares o manchas
  • Centrarse en pequeños dolores o molestias
  • Preguntan a sus padres o amigos sobre sus miedos con la salud

Lo cierto es que, si uno busca con suficiente insistencia, siempre encuentra algo que le llame la atención: un lunar que no recuerda haber visto, una mancha nueva o una leve molestia al presionar. Esto refuerza el miedo y mantiene el círculo de la preocupación.


El papel de la incertidumbre en la hipocondría en adolescentes

Muchos adolescentes preguntan por qué repiten estos comportamientos si después vuelven a sentirse preocupadas. En muchos casos, estas conductas alivian momentáneamente la incertidumbre.

Pensamientos como “¿Y si tengo cáncer?” generan un gran malestar. Darle una explicación a lo que ocurre, reduce temporalmente la incertidumbre.
Los seres humanos toleramos mal vivir sin respuestas claras, y una forma de escapar momentáneamente de ese malestar es ponerle un nombre a lo que nos ocurre, aunque eso nos haga sentir peor a largo plazo.

Buscar información en internet, analizar el cuerpo o comprobar síntomas puede reducir esa incertidumbre de manera temporal. Como ese alivio es inmediato, el comportamiento tiende a repetirse, aunque al día siguiente la preocupación vuelva a aparecer.


Factores que influyen en la hipocondría o ansiedad por la enfermedad en adolescentes

Muchos adolescentes con hipocondría suelen tener:

  • Amplio conocimiento sobre enfermedades
  • Un entorno familiar con preocupación excesiva por la salud o que trabajan en el sector de la sanidad
  • Experiencias previas cercanas con enfermedades graves

Todo ello favorece un estado de hiperalerta constante, en el que cualquier señal corporal se interpreta como una amenaza.


¿Cuándo acudir un adolescente a terapia psicológica por un problema de hipocondría o ansiedad por la enfermedad?

Es habitual escuchar a personas etiquetarse como “hipocondríacas”. Tener pensamientos puntuales sobre la salud no implica necesariamente un problema.

La dificultad aparece cuando los jóvenes:

  • Invierte mucho tiempo en rumiar pensamientos
  • Comprueba su cuerpo de forma constante
  • Acude repetidamente al médico
  • Deja de hacer actividades importantes
  • Experimenta un malestar significativo o limitación en su vida diaria

Básicamente, la respuesta sería cuando la realización de todas estas conductas alejan a la persona de la vida que él quiere llevar.

En estos casos, acudir a nuestra terapia con adolescentes en Sevilla puede ser un paso fundamental.


Referencias: Tratamiento conductual de un caso de hipocondría

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